lunes, 1 de septiembre de 2008

UNA HISTORIA ACERCA DE LA TRANSMIGRACION DEL ALMA

A quién no le ha ocurrido en alguna ocasión, que ante una imagen, situación o paisaje desconocidos, se ha sentido desconcertado y ha pensado: "¿esto ya lo he vivido yo anteriormente?". Y sin embargo, nunca habíamos estado en ese lugar, ni siquiera teníamos noticias de él.
Por otro lado, una gran cantidad de personas que son sometidas a Hipnosis profunda, logran rememorar recuerdos que no pertenecen a su vida presente. En ese estado alterado de conciencia, conocido como "regresión hipnótica", relatan acontecimientos y escenas vividas en un contexto de tiempo anterior al actual, sintiéndose protagonistas de tales hechos. Si realizamos una investigación posterior, podremos comprobar en muchas ocasiones, aunque también es verdad que no siempre, que todo lo relatado corresponde a hechos reales, que sucedieron hace años e incluso siglos atrás. Algunos testimonios extraídos mediante la "regresión hipnótica" se han hecho bastante famosos e incluso se han llegado a escribir libros sobre ellos. Quizás uno de los más llamativos e interesantes fue el de Bridey Murphy. Los hechos sucedieron en el año 1952, en Pueblo una ciudad muy floreciente del estado norteamericano de Colorado. Ruth Simmons, una joven muchacha es hipnotizada en presencia de varios testigos. Morey Bernstein, el hipnotizador la interroga:
- ¿Cómo te llamas?
- Bridey... Bridey Murphy.
- ¿Cuándo Nacistes?
- En mil... 1798.
- ¿Dónde?
- En Cork..., en Irlanda.
A partir de ese momento Ruth Simmons reconstruye bajo hipnosis toda una serie de vivencias correspondientes a otra persona que vivió cerca de dos siglos antes. Nos cuenta como fué su infancia, su juventud, cómo se caso y como murió en el año 1864. Se cotejaron los testimonios hasta donde se pudo y se comprobó que eran ciertos; además se expresó en vocablos que solo se utilizaban en aquella época. Incluso se ha publicado un libro, de esta bonita historia llamado "La búsqueda de Bridey Murphy".
¿Es esto una prueba suficientemente consistente y definitiva como para afirmar que existe la reencarnación? Uno, está tentado a responder afirmativamente. ¡Pero cuidado! Nunca está de más proceder con cierta cautela. Porque a veces nos podemos encontrar con la paradoja de que dos personas diferentes afirmen haber sido Napoleón o Cleopatra. El fenómeno es, como se ve, bastante más complejo.


Esos recuerdos olvidados en lo más profundo de nuestro psiquismo y que afloran de nuestro inconsciente, pueden ser simples fantasías que exteriorizamos cuando nos encontramos en un estado de sugestionabilidad importante, como es el caso del sujeto hipnotizado. Todos esconderíamos interiormente, otra personalidad oculta y diferente, distinta a la que expresamos, forjada a base de anhelos e ilusiones dormidas. "El otro yo", que afloraría en puntuales ocasiones, como sería el caso de los sueños y en la hipnosis. O quizás, la explicación la tendríamos que buscar en la creencia del "inconsciente colectivo" de nuestra humanidad. Carl Gustav Jung, eminente psicoanalista y discípulo de Freud, fue el precursor de esta teoría, hoy compartida por muchos estudiosos de la mente humana. El inconsciente colectivo, sería una especie de archivo o almacén gigantesco, donde se almacenarían todas las vivencias de la humanidad, pasadas, presentes y futuras, dentro de un alma común o colectiva. De allí, podríamos extraer información de situaciones vividas por otras personas, ya fallecidas, y que las asumiríamos como propias, aunque en realidad no nos pertenecerían.Ahí están los hechos, en favor y en contra. Por regla general, las religiones judeo-cristianas, no admiten la reencarnación: Mientras si creen en ella, las religiones orientales, como son el hinduismo y el budismo. También la defienden la mayoría de escuelas filosóficas esotéricas, como los gnósticos, teósofos y rosacruces, aunque con matices algo diferentes. Así el Bhagavat Gita (libro sagrado hindú) explica: “Así como en este cuerpo el alma encarnada pasa continuamente de la niñez a la juventud y luego a la vejez, de la misma manera el alma pasa a otro cuerpo en el momento de la muerte. A la persona sensata no la confunde tal cambio.” “Así como una persona se pone ropa nueva y desecha la vieja, así mismo el alma acepta nuevos cuerpos materiales, desechando los viejos e inservibles. Al alma nunca puede cortarla en pedazos ningún arma, ni puede el fuego quemarla, ni el agua humedecerla, ni el viento marchitarla. Esta alma individual es irrompible e insoluble, y no se la puede quemar ni secar. El alma está en todas partes, es sempiterna, inmutable, inmóvil y eternamente la misma.”

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