jueves, 4 de septiembre de 2008

EL ARTE DE LEER

Autor: Bhaktivinoda Thakur

A todos nos gusta leer un libro que nunca antes hemos leído. Estamos ansiosos de asimilar cualquier información contenida en él, y una vez echo eso nuestra curiosidad se termina. Esta forma de estudio prevalece entre un gran número de lectores que se consideran grandes hombres en su propia estimación, así como en la estimación de aquellos que son de su misma estirpe. En realidad, la mayor parte de los lectores son tan sólo depósitos de hechos y declaraciones de otra gente.. Sin embargo, eso no es investigación. El estudiante debe leer los hechos con miras a crear y no con el objeto de una retención vana. Al igual que los satélites, los estudiantes deben reflejar cualquier luz que reciban de los autores, y no aprisionar los hechos y los pensamientos tal como los magistrados aprisionan a los convictos en la cárcel.
El pensamiento es progresivo. El pensamiento del autor debe progresar en el lector en la forma de corrección o desarrollo. El mejor critico es aquel que puede mostrar el desarrollo subsecuente de un viejo pensamiento; pero un simple denunciante es el enemigo del progreso y, por consiguiente, de la naturaleza. “Comienza otra vez- dice el critico-, porque la antigua doctrina no dará respuestas actuales. Sepulten al viejo autor porque su tiempo ha pasado”. Estas son expresiones triviales. El progreso es ciertamente la ley de la naturaleza, y deben existir correcciones y desarrollo con el avance del tiempo, pues progreso significa ir mas adelante o ascender más alto.

Ahora bien, si vamos a seguir a los críticos tontos, retrocederemos a nuestras posiciones anteriores, haremos un nuevo intento y cuando estemos a la mitad, otro critico volverá a gritar”: ¡Comiencen de nuevo, porque van por mal camino!” De este modo, nuestros estúpidos críticos jamás nos permitirán recorrer todo el camino y ver qué hay al final de él. El critico superficial y el lector vano son los dos grandes enemigos del progreso; debemos evitarlos.
El verdadero crítico, por otra parte, nos aconsejara preservar lo que ya hemos adquirido, y ajustar nuestra carrera desde ese punto al cual hemos llegado en el curso de nuestro progreso. El nunca nos aconsejara retroceder al punto de partida, porque sabe muy bien que en ese caso habría una inútil perdida de nuestro valioso tiempo y trabajo. Él va ha dirigir el ajuste del ángulo de nuestra carrera desde el punto donde nos encontramos. Esa es también la característica del estudiante útil. Al leer a un autor antiguo detecta la posición exacta de éste en el campo del progreso del pensamiento. El nunca propondría quemar un libro basándose que contiene pensamientos inútiles. Ningún pensamiento es inútil; los pensamientos son medios a través de los cuales alcanzamos nuestros objetivos. El lector que denuncia un mal pensamiento ignora que incluso un mal camino puede mejorarse y convertirse en uno bueno. Un pensamiento es un camino que nos lleva a su vez a otro. De este modo el lector se dará cuenta que un pensamiento que hoy es el objetivo, mañana será el medio para un objetivo ulterior. Los pensamientos continúan siendo necesariamente una serie interminable de medios y objetivos en el progreso de la humanidad. Los grandes reformadores afirmarán siempre que ellos no han aparecido para abolir la vieja ley, sino más bien para cumplirla. Valmiki, Vyasa, Platón, Jesús, Mahoma, Confucio Chaitanya confirmaron este echo, ya sea expresamente o a través de su conducta.

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